De gobiernos del siglo XXI con mentalidades del XIX

A estas alturas imagino que habréis visto, o al menos habréis oído hablar, del nuevo vídeo de los subnormales del PSOE. Y digo subnormales simple y llanamente porque me parece que alguien que da el visto bueno a semejante montón de mierda TIENE, por fuerza, que ser retrasado. No se entiende si no que en pleno siglo XXI el gobierno hable de educación pública y privada como si viviésemos en una novela de Dickens, y mucho menos si uno se entera horas después que la mitad de los miembros del gobierno, esos que ponen a la enseñanza privada a caer de un burro, tienen a sus hijos relacionándose con todos los señoritos de Madrid. ¡Si seguro que hasta tienen chacha como la del vídeo!

Amiguitos del PSOE, os doy un consejo para la mejora de la enseñanza pública, os lo dejo y vosotros hacéis lo que queráis con él; Si lo que queréis es igualar las posibilidades, MEJORAR LA ENSEÑANZA PÚBLICA. Igual os cuesta creer esto, pero dejar de premiar la mediocridad y empezar a hacerla competitiva (es decir, no regularla por lo bajo para que hasta el más tonto, vago y que menos trabaja, tenga opción de llegar a la uni) es el primer paso para conseguir resultados.

Y eso nada tiene que ver con clases sociales, obreros y señoritos, recortes presupuestarios -porque ya era mala de antes, y eso es culpa de vuestras reformas- ni ninguna otra subnormalada (¿"subnormalada"?¿eso existe?) que se os ocurra.

Idiotas.




El vídeo en cuestión. Por si alguno no lo había visto.

Fin de ETA.

Parece que nos acercamos al fin real de la banda terrorista ETA, y aunque vaya a ser por encima del cadáver de las victimas, todo apunta a que va a ser un final sin vencedores ni vencidos. Poco importan ya los 857 asesinatos y el otro puñado de heridos, amenazados y gente que en general ha visto su vida torcida por culpa del terrorismo vasco. Lo importante ahora es buscar la paz en el país vasco, y eso solo se conseguirá con el fin de ETA.

Personalmente creo que pensar que con el fin de ETA se va a conseguir la paz en Euskadi es tan ingenuo como pensar que con un cambio de gobierno España va a salir de la crisis. El problema no son (solo) las instituciones, el problema también está en la actitud de las personas. Años de odio y rencores no van a terminar de la noche a la mañana. El fin de ETA puede abrir un camino para ello, claro, pero todavía hay mucho odio en la gente. Odio como el de las victimas del terrorismo (no todas imagino) que no se paliará si no ven a los malos en prisión. Odio como el de ciertos nacionalistas, que aún a día de hoy no quieren condenar las acciones de ETA.

Porque caiga como caiga en ambos bandos habrá gente en desacuerdo con la decisión, bien porque le parecerá que ellos han perdido más, bien porque considerarán el fin de ETA como un acto cobarde; "Al enemigo, ni agua", que suele decirse. En cualquier caso el fin del conflicto vasco y la búsqueda de la paz empieza casi más con el fin de la actitud de odio de la gente que con el fin de una banda terrorista.


Y para eso todavía queda mucho...


+ + +

Al final, casualidades de la vida, ha sido hoy cuando ETA ha decidido cesar su actividad armada. Que cosas. Os dejo el titular de La Gaceta, como muestra de lo que estaba diciendo por la mañana:

"Gara dice que ETA anuncia el cese definitivo de su actividad armada, pero no entrega las armas ni pide perdón".

Ya se que La Gaceta no representa a un sector mayoritario de la población, pero el titular de ABC iba del mismo palo, solo que en lugar de hacer énfasis en que ni da las armas ni pide perdón hace énfasis en que no se disuelve.

Mientras haya gente que odie no habrá paz, eso lo sabe hasta el más idiota. Y de momento, aunque tal vez sean minoría (tal vez no, quien sabe), sigue habiendo gente que odia.


Ayer en salvados Jordi Évole, alias "el follonero", se fue a Elorrio y a Mondragon para hablar del conflicto vasco. Es una de esas pocas veces en las que un medio nacional se preocupa de hablar del problema del nacionalismo en Euskadi intentando hablar con todas las partes, incluido con varios miembros de Bildu, dando, creo yo, una perspectiva más objetiva y realista de lo que se vive en el país vasco.

Hubo energúmenos claro, era inevitable, es imposible hablar de nacionalismo y no encontrarte con ninguno (y lo mismo me dan fachas que abertzales), vamos, sería un milagro que Évole no se hubiese topado con ninguno del nivel de los canis de Elorrio que salieron hablando con el concejal del PP. Pero no todo lo que se dijo fueron tonterías. Pello Urizar, secretario general de EA y portavoz de Bildu, por ejemplo, hizo las veces del nacionalista sensato. No solo condenó la violencia sin dudar ni medio segundo (algo que a la tal Bakartzo a la que entrevistó después le cuesta tanto hacer que prefirió no hacerlo delante de la cámara) si no que habló, con cierto sentido, de lo que debe hacerse si se quieren alcanzar los objetivos. Objetivos que a uno le pueden parecer buenos, malos o incluso se la pueden sudar, pero que son los que son.

Me gustan los programas como el de ayer, porque aunque si que es verdad que sirven para evidenciar lo imbéciles que pueden llegar a ser las personas (impresionante el espontaneo de la manifestación) también sirven para conocer la cara de la moneda más "razonable", esa de la que muchas veces se olvidan los medios de comunicación generalistas. La objetividad periodística siempre me ha parecido algo fundamental.




Os dejo las cuatro partes del programa subidas a Youtube por un tipo que se llama en Internet "Wyomingforever", por si os pensabais que lo de ser idiota era cosa solo de nacionalistas: parte 1, parte 2, parte 3 y parte 4

La ostia. Ya se que no soy muy objetivo con todo lo que gira en torno a Laura Marling, es verdad, y se que reconocer esto va a hacer que lo que voy a decir ahora tenga menos sentido, pero es que creo que es la tia con más talento de este siglo. Con 21 años ha publicado tres discos, siendo el último "A creature I don't know" un jodido discazo que ya quisieran muchas.

Es una de esas artistas de las que, si hay justicia en el mundo, seguiremos hablando dentro de diez años.

El hombre del saco.


Que los padres usan el miedo como método de control sobre sus hijos es algo tan viejo como el tiempo. Historias como la del hombre del saco, el coco o la bruja piruja, incluso en sus versiones positivas como la del cuento de Papa Noel o el de los reyes magos (que en lugar de "secuestrarte", simplemente se saltaban tu casa si no te portabas bien) cumplían la doble función de aterrar a los niños y mantenerlos bajo control. Bastaba con decir que el coco se lleva a los niños que se portan mal para que un niño comenzase a portarse bien, aunque la idea de la que partían todas estas historias (gente que vive en tu armario o debajo de la cama, seres mágicos que reparten regalos alrededor del mundo montados en animales voladores...) fuese una soberana chorrada. Funcionaban, y funcionan, porque la mente de un crío da por posible absolutamente todo. Desconoce tanto del mundo que en su mente que un tipo vaya por el cielo volando en un trineo arrastrado por renos o que un secuestrador de niños se esconda en todos los armarios del mundo al mismo tiempo es algo factible. El problema es que una vez el niño crece y aprende cosas sobre el mundo que le rodea se da cuenta de que todas estas tonterías se caen por su propio peso. Los renos no vuelan, los camellos no vuelan, y si un tipo en algún momento de tu vida estuvo viviendo debajo de tu cama, lo más probable es que haya muerto de inanición.

Además, según va creciendo el ser humano, la presencia de sus padres como los seres que controlan su vida va perdiéndose. O más que perdiéndose, lo acertado sería decir que el poder cambia de manos. Tu vida pasa a estar controlada por las normas sociales y en última instancia, por el gobierno elegido democraticamente que toma por ti las decisiones acerca de esas normas para que tu no tengas que preocuparte por nada. Papi-estado toma las riendas diciéndote a que hora puedes llegar a casa y cuantas horas de televisión diarias puede ver. Es Papi-estado el que te dice que hagas los deberes y el que te castiga si te portas mal. De hijo de tus padres pasas a ser un hijo de la sociedad en la que vives. Y tus nuevos papis, Estado y Democracia, deben controlarte, porque para ellos no eres más que un infante desvalido que si fuese dejado solo probablemente terminase haciéndose daño. En su infinita bondad Papi y Mami recurren a los viejos trucos de tus anteriores padres para controlarte, el problema es que, como hemos dicho, el cuento del hombre del saco y los de más monstruos de debajo de la cama son historias que se caen por su propio peso, así que ha de recurrir a nuevos fantasmas para asustarte. Fantasmas que, igual que los anteriores hacían con los niños, jueguen con tu ignorancia de como funciona en realidad el mundo para asustarte.

Y así nacen los nuevos fantasmas, que tienen nombres mucho más trabajados como "Cambio Climático" (también conocido como "Calentamiento Global"), "Ondas electromagnéticas cancerígenas", "Terrorismo" o "Epidemia" (que es un monstruo que cambia de nombre según la época del año en la que te cuenten su historia), por poner solo cuatro ejemplos. Papi-estado sabe que ignoras lo más básico acerca del funcionamiento del mundo en general y la ciencia en particular, lo sabe porque se ha encargado expresamente de que no aprendas eso nunca. Así que cuando te cuentan el cuento de que las moléculas de CO2 dejan pasar el calor pero no dejan que salga, o que las ondas electromagnéticas de la antena que te han montado en el tejado te pueden dar cáncer, o incluso que el mundo es un lugar peligroso, lleno de terroristas afganos y que por eso hay que invadir Irak, que es un país que no tiene nada que ver con Afganistán pero tiene más petroleo, pues te lo crees. Te lo crees porque sale Al Gore con un montón de gráficas y la firma de científicos confirmando sus teorías, o porque lo dicen los medios de comunicación, y la tele jamás te mentiría, o porque lo dice el presidente de tu país y siempre resulta más bonito pensar que el atentado más terrible de la historia de tu país fue perpetrado por unos árabes pirados a pensar que fue el propio gobierno el que demolió dos de los edificios más celebres de una de tus ciudades más importantes para meter a tu país en una guerra contra otros tipos distintos y así conseguir control sobre los pozos de petroleo. A esto ayuda también que salga un montón de gente supuestamente afectada por el hombre del saco, gente que dice haber cogido cancer por usar el móvil, que se considera sensible a las ondas electromagnéticas, gente que dice que en su país hace más calor y que no es casualidad si no que es el calentamiento global, gente que hablan de que sus vecinos son una célula terrorista y que dicha afirmación nada tiene que ver con su evidente racismo, o incluso gente que dice haber muerto por haber comido pepinos en mal estado, y que eso nada tiene que ver con tener 180 años y más problemas de salud que toda la planta de urgencias de un hospital entera. Esa gente hace las veces de aquellos que, cuando eras niño, te decían haber visto a los reyes dejar los regalos, o que decían haber tocado al monstruo de debajo de la cama o haber visto escapar por la ventana a la bruja piruja. Lo que pasa es que lo que antes eran "tonterías de crio" fruto de la imaginación hiperdesarrollada, cuando lo dice un adulto tiene que ser verdad, porque no puede ser que tanta gente sufra brotes psicóticos que les produzcan alucinaciones ¿no?.

Y así Papi-Estado mantiene su control sobre sus niños, porque están demasiado asustados para hacer preguntas y parece demasiado complicado levantarse a comprobar si hay monstruos en el armario. Es mucho más fácil aceptar que hay monstruos, pasar por caja mes a mes y seguir viendo a la Esteban, que siempre te ayuda a olvidar durante un par de horas que tienes miedo. Por suerte no todos son así y hay un montón de gente dispuesta a hacer las funciones de ese tipo que en el colegio llegaba un día y te decía "oye, que los reyes magos son los padres". Muchísimos científicos (que en contra de la creencia popular no viven en mansiones o conducen ferraris que pagan las petroleras, la industria farmacéutica o las empresas de telefonía, si no que suelen ser los más muertos de hambre de todos) dispuestos a levantarse y decir "esto son gilipolleces" a través de ese patio de colegio mundial que es Internet. A estos recientemente se les ha unido la gente que hace posible el programa "Escépticos" de la ETB, que ayer hablaron de ondas electromagnéticas y cáncer y cuyo programa os animo a que veáis aquí. Porque perder 30 minutos de vuestro tiempo en ver un vídeo merece la pena si así vais a dejar de tener miedo a, como mínimo, un fantasma.
Lo que más me ha sorprendido de Fahrenheit 451 es que dentro de la exageración, el personaje de la mujer (una imbécil sin ningún interés por nada) no me pareció mucho más cretina que gente que conozco.

Una yonki de la telebasura y las drogas... Yo conozco a gente así. Y tampoco leen libros. Y también son mayoría. Igual Ray Bradbury exageró las cosas, pero la verdad es que tampoco andaba desencaminado.

Doctores en chorradas

Ayer estaba viendo el hormiguero y vi como en su afán de idiotizar a la población mundial Pablo Motos había dado una sección a un "doctor en chorradas". Por si no teniamos bastante con la hija de Punset diciendo capulladas ahora tenía que venir este soberano soplapollas a decirnos cosas evidentes como que "la clave de ahorrar es no gastar dinero" o que "para salir de la crisis hay que tener una mentalidad positiva".

Lo peor no es que subnormales de este tipo, en donde por supuesto incluyo a la hija de punset y al estafador de Paulo Cohello, existan y ganen dineri recalcando lo evidente. Lo peor es que a la gente le encanta las cosas que dice esta peña, les ponen de genios para arriba, como si nadie en toda la historia de la humanidad hubiese recaido en estas mamonadas.

Es triste que a la gente le ayuden los libros de autoayuda. Triste porque esos libros no hacen más que llegar a conclusiones a las que hasta un mono vestido de botones podría llegar con dos horas de reflexión y sentido común.

Somos la generación más inutil de la historia.