Lo de los curas pederastas está muy manido, así que en lugar de dedicar un par de párrafos a hacer chistes de hombres de Dios tocando a niños en lugares impuros, prefiero pasar directamente al tema en cuestión, la salida de la iglesia a los abusos sexuales cometidos en las décadas de los 60 y 70 (que no todas las décadas). Como bien sabe cualquier persona que haya vivido en este planeta durante más de diez segundos (os sorprenderíais de la cantidad de seres humanos adultos que no cumplen ese requisito), en los años sesenta en EEUU, capital del mundo, comenzaron los primeros movimientos de hippies que promovían el amor libre y criticaban la guerra mientras tomaban ácido y escuchaban a muchos (si no todos) de los mejores músicos que ha dado el rock en toda su historia. A ritmo de Jimmy Hendrix los hippies se dedicaban a colocarse y follar allí donde podían. Claro que hacían otras cosas aparte de estar ciegos y follando todo el día, pero para lo que toca hablar ahora basta con repasar brevemente ese lapso temporal en el que la estrella de la muerte del mundo pasó de ser un templo del mogigatismo que condenaba las conductas obscenas (ocurrían igual, pero eran condenadas) al paraíso del amor libre con base en la costa oeste (y más concretamente en la ciudad de San Francisco)

"¿Por qué empiezas hablando de curas pedófilos y terminas hablando de hippies fumetas que follaban todo el día?" se preguntará, como un Mourinho cualquiera, cualquier lector con dos dedos de frente, "Al fin y al cabo, esos dos temas tienen poco, por no decir abiertamente nada, que ver el uno con el otro". Eso mismo pensaba yo, que la revolución sexual y la pederastia en las iglesias eran dos temas aislados por completo, más allá de que siguen siendo temas calificados x, dos temas que eran como el agua y el aceite.

Sin embargo, la conferencia de obispos de EEUU no piensa lo mismo, y ha presentado un estudio en el que demuestra que el motivo de los miles de casos de pederastia acontecidos durante los años 60 y 70 se debieron, no a que los curas eran unos pervertidos que frenaban voluntariamente sus instintos primarios (y nada bueno puede salir de reprimir tanto), si no a que esos pobres curas ignorantes, que habían llegado a la santa institución de la iglesia católica una o dos décadas antes, venidos de pueblos recónditos, sin apenas un ápice de cultura, se vieron llevados al "lado oscuro" por el llamado "Espíritu Woodstock". Al fin y al cabo no intentaban si no ser participes de la creciente histeria colectiva que había conforme a la liberación sexual, y como tampoco tenían mucho donde "liberar tensiones" tenían que acosar a las monjas y tocar a los monaguillos en sitios donde no les da el sol muy a menudo.

Una pirueta mortal que da la santa institución de la iglesia católica para echar balones fuera. Porque al fin y al cabo la iglesia es una institución, y como bien ha demostrado la historia de las instituciones (y por institución hablo de cualquier grupo, empresa o colectivo que supere la docena de personas), si la cagas y te pillan con las manos en la masa, culpa a otro. Siempre es mejor que reconocer la culpa, no vaya a ser que tengas que agachar la cabeza con vergüenza por algo.



(más info aquí, sí, es una noticia de el ADN, pero no se han hecho eco en ningún otro medio)

Hay una nueva gripe-A en la ciudad de la histeria colectiva. El "E.coli" (parece un programa informático) llega para sustituir a las antiguas mentiras que nos contaba antes de irnos a dormir Pápi-Estado. El cuento de las vacas locas y los pollos y cerdos con mocos ha dejado paso a los mucho menos terroríficos pepinos envenenados, porque no todas las historias pueden ser igual de buenas. Y mientras el terror al lobo feroz se extiende por toda Europa y los supermercados empiezan a retirar sus cargamentos de pepino, yo espero sentado a que alguien aparezca con la vacuna milagrosa, esa que nos costará un ojo de la cara comprar.

Y es que cuando a Pápi-Estado se le acaban las historias de fantasmas de guerras, huracanes, y desastres naturales, tiene que inventarse cocos, monstruos de debajo de la cama para mantener asustados a sus hijos. Porque un individuo asustado es un individuo obediente. El terrorismo es uno de los métodos más perfectos para controlar a las masas, que se lo pregunten si no a Jorgito y Obama, que llevan desde 2001 aprovechando el tirón de aterrorizar a su población con el cuento del terrorismo islámico para convencerles de mantener un conflicto armado.

A ver cuanto dura esta nueva versión de los reyes magos que empiezan a contarnos. Yo espero ansioso los nuevos capítulos, porque aunque es una historia que hemos visto cien veces, siempre resulta tan divertida como la primera vez.


(Y por cierto, por si alguien me dice que no tengo corazón por frivolizar sobre esto, sí, se ha muerto gente en Alemania por la bacteria, al menos 14 de los alrededor de 1.200 afectados que ha habido. Un 1'16% es una putísima mierda de porcentaje)
Hemos frivolizado nuestras vidas.

Vendimos nuestra vida privada a cambio de nada, transformamos nuestras historias en las vidas de famosos sin privacidad, nos convertimos en los paparazzis de nuestros momentos intimos, mercenarios de cotilleos baratos que vendíamos nuestras propias exclusivas a cambio de nada. Una breve conversación de noche, borrachos en una discoteca, y pasas a ser "amigo" en Facebook, pasas a conocer mis secretos más recónditos, a ver mis fotos más privadas. Verme con mis amigos, con mi familia, en viajes, cenas, celebraciones, momentos intimos, momentos no tan intimos, momentos en los que todo va bien, tristes momentos de alcohol... la vida en código binario.

Soy un gran defensor de las redes sociales, creo que sus elementos potencialmente positivos superan ampliamente los negativos, pero si algo debo achacarles, si hay algo con lo que no estoy de acuerdo y me parece "mal", es en lo que han convertido nuestras vidas.

Deberíais preguntaros una cosa; ¿Cuantos de los "amigos" que tenéis agregados pasan de "conocidos" en la vida real?. Se que suena a pregunta de esas que ponéis en el tablón pidiendo a sus visitantes que lo cuelguen en el tablón de sus allegados para demostrarles su amistad, pero creo que es la pregunta clave que hacerse a la hora de pensar en las redes sociales. Porque esa pregunta me lleva, de forma directa e inevitable, a otra mucho más terrorífica que la anterior; ¿Cuantas de esas personas quieres que sepan absolutamente todo de ti?

Hemos vendido nuestras almas, nuestros secretos más intimos, nuestras vergüenzas de forma gratuita. Nos subimos a la red sin esperar absolutamente nada a cambio, porque en el fondo, todos somos unos cotillas de mierda, y frivolizar nuestras vidas era un precio muy pequeño si con ello conseguíamos espiar las de los de más. No solo en Facebook, Twitter se ha extendido tanto que ya no hay famoso sin él (habría que entrecomillar eso, muchos de ellos no se escriben sus cosas) y la expansión de las videocámaras en los móviles ha convertido YouTube en la hemeroteca del futuro, no era raro escuchar hace algunos años, la frase "Si no está en YouTube, no existe".

Y esto solo va en aumento. Olvidaros de el concepto de "vida privada", ha sido regalado al mundo para siempre. No solo porque ahora tus jefes puedan vigilar lo que haces cuando sales de la oficina, si no porque las generaciones futuras llegarán al mundo sin vida privada. Mi hermana por ejemplo tiene dos hijos, dos niños estupendos, y sube fotos suyas en la playa y en momentos graciosos de sus vidas al Facebook. No me parece mal, estoy más que seguro que tiene esas fotos privatizadas para que solo sus "amigos" puedan verlas (y mi hermana ya tiene una edad en la que no va por ahí agregando a toda la gente que conoce en los bares), además de que el hecho de que las suba nos permite a mis hermanos y a mi, que no es que les veamos mucho en persona (ella y sus hijos viven en Cádiz, mis otros tres hermanos viven en Bilbao -uno de ellos en Donosti dentro de poco- y yo vivo en Madrid), así que de alguna manera eso nos sirve para ponernos al día sobre el estado de mis sobrinos.

Sin embargo no dejo de pensar que al final, mis sobrinos, que uno aún no ha llegado a primaria y el otro la última vez que la vi apenas sabía decir cuatro palabras bien pronunciadas, tendrán sus vidas registradas en la red desde siempre y hasta el final. Toda su vida, su existencia, su paso por el planeta tierra, registrada en el océano salvaje de Internet. Y como ellos toda la generación de niños de YouTube. Vidas enteras, desde el principio hasta el final, registradas en unos y ceros. Escritas con tinta imborrable en servidores de vete a saber donde. Claro que también mis sobrinos se aprovecharán de todas las ventajas que ofrecen ahora las nuevas tecnologías (la instantaniedad para ponerte en contacto con personas al otro lado del planeta por ejemplo), pero no deja de parecerme... no se, "triste", que su vida privada vaya a estar expuesta desde siempre, como si del hijo de Julio Iglesias (o cualquier otro famoso que venda exclusivas al Hola!) se tratase.

Y mientras pensaba en todo eso me he acordado de este genial corto:


Cómo muchos sabréis, hoy se decidía el futuro de los que estaban acampando en la puerta del sol. Después de un fin de semana cargadito de emociones, con policías aporreando al personal en Barcelona y todo, en la asamblea de esta tarde se decidía el futuro de los acampados. No me he quedado hasta el final, porque a la mitad más o menos (cuando todo el mundo a expuesto sus opiniones y la organización en consenso parecían haber llegado a algo) parecía que estaba todo el pescado vendido, llevaban casi hora y media dándole vueltas a los mismos puntos una y otra vez, que si "hay que quedarse porque sol es un símbolo", que si "hay que irse pero todos a la vez", que si "hay que estirar esto una semana pero reestructurar el modo en el que está montado"... al final las comisiones habían llegado al consenso de reestructurar la acampada, organizarla mejor supongo, horientándola a solventar los problemas que habían surgido (desde hurtos hasta acosos -no han concretado que tipo de acosos) y sin aparente limite de tiempo.

Antes de que llegasen las opiniones sobre el tema (que iban a dar los asistentes y tal), y como digo, creyendo que estaba todo el pescado vendido, me he ido.

Sin embargo al llegar a casa me he encontrado con que el ABC publicaba, para mi sorpresa, el siguiente titular: "Los indignados abandonarán Sol pero mantendrán un puesto simbólico". En realidad no era tan grande la sorpresa ya que al fin y al cabo, de lo del puesto simbólico y desalojo de la plaza también se había hablado. Me ha sorprendido que después de ver el ambiente se decidiesen por eso pero bueno, ellos sabrán.

Sin embargo era una noticia del ABC, ya sabemos todos de que palo van los del ABC, así que he decidido irme a la margen opuesta de la prensa nacional, y eso solo significaba la pagina web de Público. En dicha página la noticia era la siguiente: "Los "indignados" deciden mantener la acampada en sol", y en el subtítulo matizaba que, al menos aguantarían hasta mañana. ¿Hasta mañana por temas de civismo? ¿Entonces se termina o no se termina? Descolocado por completo he decidido darme otra vuelta por al margen derecha y me he encontrado en la web de "El Mundo" con el tercer titular contradictório, en el periódico que dirige el tipo de los tirantes (y no, no me refiero a Wyoming), el titular era: "La acampada del 15-M de la puerta del Sol se mantiene pero se reestructurará".

Volvía al punto de partida y ya no entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando. Descolocado y perdido he decidido volver a la margen izquierda de la prensa, a una escala mucho más pequeña, la de "El País", y el titular que me he encontrado era "Los indignados se quedan en la puerta del sol". ¿WTF? ¿Entonces se quedan? ¿Pero no se iban? ¿Se van mañana? Demasiadas preguntas sin resolver, así que he optado por el último viaje entre margenes, el viaje a las profundidades del infierno de la prensa española, el único periódico de humor del mundo que se toma en serio a sí mismo. Y en la portada de la pagina web de La Gaceta no había nada de los indignados, más que una nota, casi al final de la pagina, en la que se hablaba de lo que sabíamos todos, que hoy se decidía el futuro de los indignados.

Hoy he ido a Sol para saber que iba a pasar con la acampada.

No sabría que deciros gente, la verdad.

Solo puedo deciros que no leáis periódicos de España, que ya habéis visto el nivelón que gastamos en la prensa de este país, ni en las cosas objetivas nos ponemos de acuerdo.


Edito la entrada:

Para los que lleguéis ahora y vayáis pinchando en los enlaces, todo esto estaba así a las doce de la noche. Entre las doce (00:00) que he publicado (23:31 de ayer he abierto la página de creación de entrada) y las cuatro y cuarto de la madrugada que son ahora, tanto el ABC como el Publico han rectificado sus noticias (de tapadillo y sin reconocer que se han tirado a la piscina antes de tiempo, por supuesto, NO VAYA A SER QUE SE HAGAN LAS COSAS BIEN POR UNA VEZ EN ESTE PAÍS). Al final parece que los que tenían razón eran los de El País, que han ampliado la noticia en su web y que, si me permitis el comentario, son los que mejor han cubierto estas dos semanas las acampadas.

Los indignados se quedan, y de forma indefinida aparentemente. Todo lo que pase ahora se decidirá los próximos días en las asambleas.

(Por cierto, el subtitulo del ABC acojona. Eso de "la policía romperá comunicaciónes con ellos el martes"... suena a "Barcelona II")


De nuevo el sistema se pone en evidencia. No me sorprende por parte de la clase política enviar a sus perros para hacer el trabajo sucio. Lo que me pone los pelos como escarpias del vídeo es que la policía se preste a este tipo de acciones. ¿Que clase de psicópatas aporrean a gente desarmada que no está respondiendo? ¿Que clase de tarados hay en los cuerpos de seguridad de este país? Sinceramente, si esta gente es la que nos "protege y sirve", casi prefiero a los delincuentes.
Cuanto más tiempo pasa, menos cosas son en las que creo. Ya no creo en deidades que nos vigilan para ver si hacemos cosas buenas, Dios no existe y los reyes son los padres, no creo en sistemas políticos de ninguna clase, la democracia es mentira y cualquier alternativa terminaría llendose al garete por el simple hecho de que perpetuar un sistema que funciona es algo que a la mayoría le importa tres cojones (al fin y al cabo, su vida diaria, la de verdad, la que a ellos les toca pasar cada día, es lo más importante). Tampoco creo que la educación sea el elemento definitivo que nos hará libres, claro que ayuda, pero no deja de ser un "instrumento más" que mal utilizado solo nos atrasa.

Sin embargo, en todos estos años, lo único en lo que no he dejado de creer jamás es en el ser humano, como animal, y en el progreso como herramienta definitiva. El hombre nació o bueno, evolucionó (o incluso si creéis que un tipo llegó y lo hizo de barro en seis días o cualquier otra parida del estilo), siendo uno de los entes más débiles de la naturaleza. No teníamos una piel que nos protegiese, unas garras con las que atacar al resto de especies, sistemas defensivos que segregasen veneno o cualquier otra cosa para protegernos como dientes con los que pegar grandes mordiscos. Eramos débiles y estábamos solos, la evolución jugó por completo en contra nuestra, volviéndonos seres menos "aptos" a cada paso evolutivo que dábamos. Sin embargo, el bipedismo (que nos dejaba libres dos manos), el desarrollo de los pulgares y la capacidad del ser humano para progresar le hizo coger un hueso y utilizarlo para cazar, coger dos piedras y hacer fuego, picar piedras hasta conseguir cuchillos, despellejar a los animales para vestirse con su pelaje y así protegerse del frío. El ser humano construyó sus propias herramientas de supervivencia y con los años fue perfeccionándolas; de la caza se pasó a la ganadería porque resultaba más fácil criar vacas que jugártela a cazarlas. Se inventó la agricultura para no tener que ir a buscar frutas y verduras al bosque y inventamos el comercio (primero en forma de trueque y después por medio de la moneda) para intercambiar bienes, aquello que teníamos nosotros podía ser intercambiado por lo que otras personas tenían y nosotros no, equilibrando la balanza.

Por el camino se inventó también el lenguaje escrito, algo básico como instrumento educativo, para perpetuar el pasado y clave para la mensajería. Inventamos la rueda para transportar mercancías, educamos a los animales para utilizarnos en nuestro propio beneficio y en lugar de depender de la búsqueda de cuevas evolucionamos nuestros hogares hasta ser algo que nos ofreciese protección allí donde nos apeteciese construirlo. Y mientras pasaban los años y los milenios el hombre encontraba nuevas maneras de hacer su vida, condenada en principio a la extinción, mucho más fácil. El agua corriente nos permitía no tener que ir a los pozos, el papel sustituyó a la piedra como lugar donde escribir (más fácil de transportar y almacenar). Claro que no todos los inventos fueron buenos, las armas también evolucionaron, volviéndose cada vez más letales, se inventó la religión y se definieron las diferentes clases sociales, pero en lo que se refería a "inventos para facilitar la vida diaria" nuestro cerebro no dejaba de avanzar.

Del carro al barco y el comercio extendido. Las rutas comerciales permitían a personas de todo el mundo comprar cosas que jamás podrían encontrar en su país, cosas que pertenecían a tribus desconocidas que vivían al otro lado del mundo. Las mejoras en la navegación además nos permitieron que ninguna parte del mundo se escapase de nuestra vista. Por el camino matamos a todos los indios y conquistamos un territorio que no era nuestro como si lo fuese por derecho propio, pero como he dicho antes, no todo avanzaba a la misma velocidad, y del mismo modo que siempre ha habido gente para inventar cosas, también ha habido gente cuyo cerebro crecía más lento que el resto.

Con los años sustituimos los caballos y la dependencia del viento por los motores, se inventaron los trenes y la calefacción como un medio más efectivo para mantenernos sanos en invierno. La penicilina serviría para curar enfermedades, los avances en la ciencia medica aumentaron la esperanza de vida humana hasta cotas que años atrás hubiesen sido directamente absurdas. El descubrimiento de la electricidad, la bombilla y el teléfono como métodos de acercarnos más. La radio, un aparato que transmitía por ondas invisibles la voz de alguien hasta otra parte del mundo como por arte de magia. Perfeccionamos la industria con maquinas que realizaban los mismos trabajos de forma más eficiente y rápida y mientras todo aquello pasaba, la mente humana fue adaptándose a los tiempos que corrían; la esclavitud se abolió (para dolencia de muchos), las mujeres comenzaron su eterna lucha por los derechos, las clases sociales fueron perdiendo su exclusividad y la religión perdió importancia.

Es innegable que en todo el tiempo transcurrido en esos últimos temas (los referentes a la mente humana y la evolución del pensamiento) aún nos queda mucho, muchísimo camino por delante, pero es que es muy difícil superar, por muchos inventos que uno tenga, lo que está arraigado en sus genes desde que era un pseudo mono que cogió un hueso para partir y chupar unos huevos.

Y en este siglo todo dio una vuelta más de tuerca con los avances en los medios de comunicación, de la radio a la televisión, que nos permitía ver desde nuestras casas cosas que ocurrían a miles de kilómetros, del coche de caballos al motor de gasolina y del barco, el tren o los propios automóviles al avión, el summum del poder humano desde mi punto de vista, una maquina que surca el cielo desafiando cada segundo la ley de la gravedad. En ese tiempo, y a consecuencia del avance terrorífico que había tomado la cara oculta del progreso (manifestado primero en la segunda guerra mundial y posteriores y terminando en la bomba atómica y armas de equivalente y terrorífica potencia de fuego), aprendimos que existen cosas llamadas derechos humanos y civiles, cosas que aunque no se respetan siempre, al menos ya hemos conseguido identificar (tampoco todo el mundo sabía utilizar o siquiera tenía bombillas cuando se inventaron), la mente humana aprendió con los años a aceptar que existía gente diferente, los prejuicios que creaban los pensamientos totalitarios y la religión fueron dando paso a mentalidades más abiertas, la guerra y la muerte en masa tuvieron una respuesta equivalente en fuerza y opuesta en sentido con los hippies y el ensalzamiento del amor libre.

Ahora vivimos un siglo después y los medios de comunicación han vencido su barrera definitiva, Internet a conectado, sin desfases horarios, a personas de todo el planeta. El mundo está unido a través de la red y los ordenadores, pensamientos que tengo yo en España pueden ser compartidos al instante con gente que reside en el lado opuesto del planeta y yo puedo leer a personas que hablan de temas que me interesan y a las que, de otro modo, jamás hubiese podido escuchar.

Y todo eso no se detiene, como nunca ha hecho y jamás hará porque la capacidad del hombre para su supervivencia, que una vez inventó el fuego y las herramientas para cazar se convirtió en una lucha por hacer su vida más sencilla, es infinita. Somos supervivientes natos, un error maravilloso que debió haber muerto en el mismo momento de su creación, devorado por seres más rápidos, feroces y "aptos" que nosotros. Llevamos 2 millones y medio de años sobre este planeta y gracias a nuestra capacidad de adaptar el entorno en busca de "hacernos la vida más fácil", hemos sobrevivido contra todo pronostico. Hemos sobrevivido a todo, hemos saciado nuestras necesidades, derrotado a las fuerzas de la naturaleza, acabado con enfermedades... ¡Hasta hemos sobrevivido a nuestra propia capacidad destructiva! En el juego de la evolución nadie hubiese apostado jamás un duro por nosotros y sin embargo aquí estamos.

Claro que queda camino por recorrer, a la mente humana le queda todavía mucha expansión (aún hay personas con pensamientos retrógrados, incluso hay gente que cree en Dios y el más allá), pero es que el progreso siempre ha ido por delante de la mentalidad humana, la ciencia siempre ha avanzado mucho más deprisa de lo que el ser humano era capaz de racionalizar, puede que eso explique el motivo de semejantes avances armamentísticos, o puede que simplemente sea porque, por regla general, los innovadores, los inventores y en general, los que poseen una mentalidad futurista (es decir, personas que son capaces de ver "lo que está por venir") han andado siempre por delante del resto de los mortales.

En los últimos tiempos además ese "progreso" ha aumentado su velocidad de forma sustancial. En escasos 100 años la humanidad ha reescrito su modo de vida por completo, mucho más rápido de lo que estábamos preparados para asimilar. Y como siempre ha pasado, el miedo innato del hombre hacía lo que es diferente y hacía lo desconocido (casi todos los conflictos armados de la historia tienen su origen en "miedo a lo diferente") nos hace estar escépticos y asustados contra todo esto del progreso. Para muchos todo esto (y no me refiero solo a la red, hablo en general), toda está evolución y crecimiento, nos vuelve mucho más fríos y distantes con la gente que tenemos al lado. De la época en la que vivíamos en tribus pequeñas a hoy en día no solo han cambiado nuestras comodidades, si no que se ha ido perdiendo la sociabilidad que tenías con tus compañeros de pueblo. Yo por ejemplo no conozco a ninguno de mis vecinos, más que a una, y la conozco porque subió a echarme la bronca por el ruido. Tampoco compro comida en los mercados o las tiendas pequeñas porque prefiero liquidar toda la compra de un tirón en el Carrefour más cercano. Sin embargo no creo que esto nos haya vuelto más fríos, entiendo el punto de vista de la gente que teme a lo que no comprende, pero creo que el único cambio que ha habido es que "la tribu" en la que vivimos ahora es la que nosotros elegimos. Yo no dejaré de irme a tomar cañas con mis amigos, de hacer el amor y enamorarme, de conocer gente que tenga algo que contar, y no importa que pueda hablar con ellos por facebook o por washapp, una buena conversación con una caña bien fría no me la quitará jamás nadie.

Resumiendo, porque esto ya me está quedando demasiado largo, no temáis al progreso, no le deis la espalda o lo rehacéis. El progreso nos hará libres. Cuanto menos tengamos que hacer, más tiempo tendremos para pensar, históricamente, la gente que más a evolucionado su pensamiento siempre han sido personas que no tenían, por lo que fuera, mantener sus mentes ocupadas en el trabajo. Los griegos tenían esclavos para las tareas más chungas y se les ocurrió la democracia. Ahora los avances los frenan desde arriba (iba a poner dos ejemplos de esto, pero lo dejo para otro día), en serio, hay mucho más potencial en el mundo de el que de verdad se ha dado a conocer, energías renovables que verdaderamente funcionan, cultivos aeropónicos que son el siguiente paso sensato en la agricultura, y otro montón de cosas que no se ponen en marcha ni se potencian de ningún modo porque, simplemente, a nivel comercial conviene perpetuar el sistema en el que seguimos viviendo.

Así que no temáis al progreso, temed a aquellos que lo frenan, porque esos son los que os mantienen esclavizados.




Curioso vídeo que pone en evidencia un comportamiento social tremendamente curioso; Las tías buenas lo tienen más fácil. En un mundo gobernado por hombres es lógico llegar a esas conclusiones, al fin y al cabo todos funcionamos con la polla el 90% del tiempo (hay un 10% del tiempo diario en el que estamos comiendo o durmiendo). Sin embargo hay un par de cosas que me parece que hay que destacar del vídeo.


La primera es que no es justo. La tía no se lo curra nada cuando va "de fea". Cuando se viste sexy intenta camelarse a todo el mundo, les dedica sugerentes sonrisas, busca mostrarse mucho más receptiva y tiene un lenguaje corporal mucho más cercano. Cuando va de fea se queda parada, estática y se limita a decir "oye, ¿me das un helado gratis?". Es probable que no se lo diesen de todos modos, pero un poco de esfuerzo por su parte, insistencia, algo de teatro... no hubiese estado de más. Está claro que es bastante increíble que cuando va "sexy" le baste una sonrisa para subirse gratis a un autobús, pero no se porque me he quedado con la sensación de que, de fea, podía haber trabajado un poquito más.


La segunda es que, aparte de evidenciar que los hombres se mueven por la polla, evidencia lo increíblemente incompetentes en el ámbito del ligue y las relaciones personales que es casi toda la población masculina. Una de las primeras lecciones que aprendí en el tema del ligoteo (de lo que no soy, ni de lejos, un experto pero tampoco me considero la persona más jodidamente torpe del planeta) es que a una perfecta desconocida no se le invita a nada que te pida. Si una tia llega en una discoteca y te dice "oye, me invitas a una copa", jamás, JAMÁS, debes hacerlo. Porque lo más probable es que se beba la copa y se marche, o incluso que se lleve la copa. Si una tía quisiese entablar conversación contigo, si quisiese ligar, no te pediría que la invitaras a nada. Las mujeres pueden ser los seres más contradictórios del mundo y una vez llegas a conocerlas te das cuenta de que en casi todos los casos, cuando dicen una cosa se refieren a la contraria, pero no en este caso. Una tía buena que se pasea por la calle pidiendo cosas... quiere que le den esas cosas. No sexo.